Nuevo curso, nuevos retos
El proceso de transformación educativa en España se está desarrollando en base a aspectos relacionados con la dotación tecnológica, dejando de lado su adecuada aplicación. Pero lo que a mi parecer tiene mayor relevancia, es que se evidencia la falta de un proceso de gestión del cambio, necesario para la transformación, que debe implicar a la dirección y al personal docente y no docente de los centros educativos y que hasta el momento no está tomando la relevancia necesaria.
Una nueva competencia global donde se analice el pensamiento crítico, la capacidad de interactuar con respeto, los hábitos de trabajo, la responsabilidad, la iniciativa, la colaboración o el trabajo en equipo, la empatía o el conocimiento intercultural de los estudiantes, es decir, donde las habilidades emocionales forman parte de la evaluación. Son los indicadores del éxito en la vida adulta del alumno.
El futuro de la educación pasa por ser más personalizada en base a necesidades individuales de los alumnos; basada en proyectos y no en asignaturas. En consecuencia, se hace necesaria una transformación digital del sistema, para poder acometer los retos asociados a la evaluación, la personalización, la implantación del aprendizaje basado en proyectos, la aplicación práctica de los contenidos, y la desaparición de los libros de texto.
En conclusión, parece que en la actualidad la transformación educativa se está centrando en adquisición de tecnología, dejando de lado aspectos tales como el cambio metodológico y la gestión de los centros educativos. Además integrar nuevas aulas como la de arte y diseño gráfico o aulas verdes, sobre el cambio climático. Nótese que hablo de aulas y no de materias.
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